Cerca o Lejos, Frió o Cálido.

La diferencia entre los seres humanos sobre el dar y recibir afecto, el estar cerca o lejos de sus seres queridos, obedece a multitud de variables que van más halla de la simple voluntad.

La personalidad es una estructura compleja que se forma durante el ciclo vital y ayuda a producir una coherencia en la conducta, es decir un sentido de continuidad en la manera de responder, ante los estímulos externos, las relaciones interpersonales y el mundo interno. Durante el curso de la vida se producen cambios llamativos en cada aspecto de la estructuración de la personalidad. Por ejemplo, existen grandes diferencias entre la vida emocional del niño y la del adulto.


La sola emoción que se encuentra en el bebe o la que se observa en los niños muy pequeños, son mas que otra cosa excitaciones difusas. Ellos o están tranquilos o molestos durante las primeras semanas de vida. Poco a poco se van desplegando potenciales para interacciones más complejas y la vida emocional se enriquece por medio de la interacción con las personas que cuidan de este pequeño. Al mismo tiempo que los procesos de maduración neuromotora van completándose, manifestando comportamientos cada vez más evolucionados. Al igual que otros muchos aspectos de la personalidad, el desarrollo emocional es muy rápido durante los primeros años y decrece gradualmente con la edad, aunque algún cambio continúa durante toda la vida. Las personas nos encontramos inmersos en un proceso de cambios continuos y estos permanecen hasta el final de nuestra vida. La calma y la prudencia de los ancianos sanos nos muestran un contraste agudo entre las emociones sumamente volubles de los jóvenes, fácilmente podemos apreciar una modificación a través de los años. De lo anterior podemos entender que la personalidad es una estructura dinámica y cambiante, y estos cambios están determinados por básicamente dos componentes de la misma, los factores internos que provienen de la genética y son heredados, conforman la constitución innata de la personalidad y a esto se le denomina temperamento, y lo aprendido o aportado por las influencias sociales y culturales, en principal medida por los cuidadores de esta estructura en formación. Los padres y la familia extensa. A esto se le denomina el carácter.


La personalidad es el resultado de la interacción de ambas variables, lo que nos dará como resultado un ser único con comportamientos muy complejos y que reaccionara a ciertos estímulos de manera diferente a otras personas precisamente por estas diferencias en su constitución y su proceso de socialización. Al preguntarnos porque existen personas frías y otras cálidas al referirnos a las demostraciones afectivas, es decir cariñosas o personas reservadas y distantes para sus demostraciones de afecto, nos enfrentamos a una multitud de variables y situaciones a considerar. No es adecuado etiquetar a las personas como frías o cálidas, porque la conducta varia enormemente de una circunstancia a otra y de una etapa a otra, un adolescente puede ser muy distante y frió hacia sus padres y ser la persona mas cálida y cariñosa con su novia, entonces estamos ante una situación generada por la socialización y su etapa de desarrollo, o podemos tener a alguien con un trastorno de personalidad y esta persona ante situaciones de estrés se exacerbarán intensamente sus rasgos de conducta de aquí la frase de “genio y figura hasta la sepultura”, en este caso la conducta es permanente y continua, y no depende de la buena voluntad para modificarlo, proviene de un proceso mucho mas complejo en donde entraran en juego las experiencias tempranas y sus factores constitucionales.


Si a esto le agregamos la cultura y su proceso de socialización a lo largo de su vida, podemos empezar a entender la complejidad que representa nuestra forma de funcionar y comportarnos. Sin embargo dentro de ciertos parámetros podemos encontrar que si alguien ha sido aceptado, cuidado y querido por sus padres desarrollara una razonable habilidad para desarrollar empatía y solidarizarse con los grupos, personas y familiares, es decir la persona tendrá la capacidad de expresar calidez y afecto, aunque por otra parte la constitución biológica limitara la cantidad de excitación cerebral con la que las diversas emociones son procesadas y expresadas. Además de lo anterior la cultura y entorno social tomaran su parte en las características de la conducta y el cómo será percibida en un contexto determinado. En algunas culturas o familias lo que es una expresión de calidez en otras será una conducta distante y fría.

En el otro extremo tenemos a las personas que no son apreciadas, aceptadas o queridas por diferentes circunstancias y que a consecuencia de lo anterior su personalidad se ve afectada y deteriorada en su proceso de desarrollo, entonces tenemos conductas de retraimiento, resentimiento, depresión, agresividad y evitación del contacto. El resultado será una persona que tiene gran dificultad para relacionarse y a pesar de que su constitución biológica sea de cercanía, calidez y tranquilidad, las carencias de tipo social la convertirán en una persona evasiva y conflictiva.


Lo más importante es recordar que nuestra personalidad es una estructura cambiante, posemos una gran plasticidad cerebral y una gran capacidad para el aprendizaje y la adaptación aun a condiciones adversas, la historia de la humanidad es la historia de nuestra evolución personal y colectiva, la apreciación de nuestras diferencias individuales y la aceptación de nuestras coincidencias nos permiten convivir como especie, y la evolución nos ha enseñado que lo que nos fortalece y le da sentido a nuestras vidas son las relaciones humanas, y cada uno buscamos de acuerdo a nuestra estructura de personalidad sentirnos amados y aceptados. De no hacerlo nuestro bienestar emocional estará en peligro.

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