¿Existe la Fidelidad?

“Las parejas están en constante cambio, y al igual que la amistad y el afecto, la fidelidad no es una constante estática y permanente, requiere un trabajo conjunto y consciente, además de un deseo de compromiso con el crecimiento de la relación”





La vida de una pareja es determinada por las circunstancias que ayudan a construir la realidad y marcan su manera de responder a las condiciones cambiantes de esta. La realidad de cada ser humano al igual que su relación de pareja está en transformación constante, el ser humano al igual que las parejas, las familias y los grupos poseen una dinámica y se mantienen en constante cambio, por lo que no encontramos parejas que permanezcan siempre iguales, todo cambia y se transforma al igual que la intimidad y el afecto, podemos observar una especie de danza entre la cercanía y la lejanía entre la intimidad y la indiferencia y este vaivén coincide con muchas situaciones externas que experimentan las parejas desde su inicio hasta su final con la separación o muerte de alguno de los cónyuges. Entendiendo que la vida de las parejas no permanece igual y que las múltiples circunstancias influyen en la dinámica de la misma, podríamos preguntarnos ¿si la fidelidad puede tomarse como algo permanente y constante en las parejas y si en nuestros días puede existir?

La definición de Fidelidad según algunos diccionarios es “la decisión de crear un estilo de vida cada instante en función de una promesa hacia el mantenimiento de un proyecto establecido, no al mero aguante o a el hecho de soportar algo, implica una actitud creativa. En el contexto de la pareja, se refiere a una promesa, implícita o explicita, de entregarse exclusivamente a la pareja”.

Las parejas que inician su vida en un estado de idealización, se juran amor eterno, se prometen apoyarse mutuamente en la salud y en la enfermedad, en lo prospero y en lo adverso, y ser fieles hasta que la muerte los separe. El amor si no se cuida y se alimenta cada día, cada instante, pierde fuerza, las razones para su permanencia son múltiples y complejas. El cariño y la Intimidad motivados por el amor maduro son sentimientos muy profundos que únicamente el paso de los años y las circunstancias vividas por la pareja van fortaleciendo y manteniendo, una relación sólida y madura donde lo que vincula a la pareja no es la pasión y la idealización sino un proyecto conjunto y un amor maduro y profundo entre dos personas que se aceptan con sus cualidades y defectos, dos personas que se han comprometido a seguir adelante a pesar de las crisis y las dificultades, dos personas que han encontrado en el otro, su pareja, la posibilidad de evolucionar y juntos envejecer.

Los sentimientos poseen una dinámica propia, la manera de nacer, su forma de expresión, su intensidad, su duración, etc. No son reacciones instintivas automáticas para protegernos, no se controlan con la voluntad, estos se desarrollan y modifican por medio de la interacción con otras personas, nuestra familia, nuestra pareja, su permanencia depende de la calidad de estas interacciones. No surgen a voluntad cuando alguna persona los necesita y se los propone. ¿Será posible entonces comprometer un sentimiento como el amor o la fidelidad, para toda la vida? Si estudiamos con detenimiento los sentimientos, podremos notar que estos cuando son reales existen en el aquí y ahora. Mis resentimientos, amor, tristezas, del pasado son recuerdos, vivencias, mas no son lo que siento aquí y ahora. Y si los visualizo a futuro serán, ilusiones, deseos, expectativas, y tampoco están en mí en este momento.

Lo que siento hoy puede ayudarme a sostener una promesa, la cual podría mantener por dignidad, por congruencia, por cuestión de principios, por sensibilidad, por temor, así que puedo ser fiel. Sin embargo esto no significa que continuare amando a mi pareja.

La fidelidad no es un sentimiento es una actitud, una conducta. Por esta razón la podemos prometer, y sobre todo es factible de ser cumplida. Podemos llegar a ser fieles sin amor. También es posible amar profundamente aún habiendo roto el pacto de fidelidad.

La fidelidad y el amor son consecuencias de la vida en pareja, no son permanentes y estables durante las crisis naturales por las que atraviesan las parejas durante su ciclo vital. Son frutos de las experiencias compartidas, del conocimiento aprendido sobre el otro y sobre uno mismo. Es un ciclo constante de reelección, de reformular el contrato inicial, de elegir y reelegir continuamente a la pareja y al realizar esto reactivo mi compromiso de fidelidad y alimento el amor a mi pareja.

En el mundo cambiante actual, el matrimonio, para muchas parejas ofrece una promesa de seguridad, de estabilidad, de compromiso. En una gran mayoría esta tiene una vida corta, en algunos surge la posibilidad de renegociar, crear alternativas más sostenibles y realistas, para otros la posibilidad de buscar esas mismas ilusiones en otra parte activándose la conducta de infidelidad. Esto nos ofrece nuevamente la perspectiva de que el matrimonio es el comienzo y no el final de la historia. Vivir y construir la historia es una tarea de dos y su desenlace final será determinado por los fundamentos que nos brinda el presente y nuestra libertad interna de decidir a que y con quien me quiero comprometer.


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