Hijos “Pilón”, Consentidos y Polémicos.

La llegada de un hijo moviliza la estructura familiar y su ajuste depende de múltiples factores, un hijo fuera de tiempo provocara el cuestionamiento de la identidad de todos los miembros.


El hijo no programado que llega de milagro a una familia numerosa es el piloncito. Debe su apodo al hecho de que los comerciantes en el siglo pasado regalaban a sus clientes un pilón de azúcar como incentivo por su compra. De esta manera el más pequeño de una familia es considerado en nuestra sociedad un regalo y una bendición. El deseo de tener un hijo debe ir más allá, pensarse con total conciencia y ser una decisión que se toma responsablemente entre los futuros padres. La nutrición, el vestido, la educación, entre otras necesidades que día a día demanda un nuevo ser, obligan a los padres de hoy a limitar la cantidad de hijos. La diferencia es inmensa respecto a las familias de otras épocas, donde el número de hijos era mayor a lo actual. Pero más allá de la capacidad financiera y de tiempo con que cuenta la pareja, está el hecho de que el pequeño reciba una crianza integral. Los padres deben entregarles a sus hijos unos principios elementales que les permitan convertirse en personas de bien.


Tener un hijo que no es planeado o deseado es como encontrarse con un amigo a quien no se invitó a una fiesta y por obligación, decirle en el último momento… esta noche te espero. ¿Cómo se sentirá esta persona cuando llegue a la fiesta? Los nuevos miembros de la familia deben sentirse esperados, anhelados y con las condiciones adecuadas para su educación y formación. El ciclo de vida es el principal contexto y determinante del desarrollo de los miembros individuales de la familia; por tanto, si se identifican sus fases, se podrán conocer las tareas que desempeñan sus miembros a medida que avanzan, pues se concibe a la familia como un sistema en movimiento a través del tiempo. Echar raíces cuando se ha encontrado una estabilidad con la pareja, o tener un lazo más sustancial con la vida. Ni a ellas ni a ellos les resulta fácil explicar el impacto que genera un nuevo hijo cuando durante años el trabajo, viajar o el sentimiento de la propia independencia fueron lo primero. Muchos lo veían con miedo o como un impedimento. Sus hijos tendrán la edad que podrían tener sus nietos cuando alcancen la mayoría de edad. Pero este salto generacional no les preocupa demasiado. "Lo importante es el apoyo y la serenidad que recibe un hijo y no la edad que tienen los padres". ¿Y que pasa cuando una familia se desfasa en su ciclo vital es decir tiene hijos adolescentes y de pronto llega un bebe?

Las reacciones de la familia dependerán de los siguientes supuestos básicos:

1) No todas las familias son iguales;

2) No todos los eventos de cambio son percibidos por todas las familias de la misma forma, y

3) No todas las familias tienen los mismos valores ni creencias.


Así que cuando llega un nuevo hijo, la pareja y los hijos tienen la oportunidad de replantear su rol y de ajustarse nuevamente, y pueden ocurrir un sin numero de situaciones, alguno de los padres regresar a atender a este hijo y convertirlo en su consentido por ser un hijo especial, que rompe con todo lo establecido por la familia hasta ese momento o reaccionar con enojo y rechazo hacia la presencia del hijo. Así mismo los hijos mayores pueden recibir el legado de hacerse cargo de este hermano pequeño como si fueran los padres, lo que impactara en el desarrollo de estos y de este nuevo miembro de la familia.


En la mayoría de las familia este hijo recibe una atención muy especial y le toca una posición privilegiada, los padres están menos tensos y con mas experiencia para apoyarlo, por otro lado sus hermanos tienen una edad suficiente para educarlo cuando sus padres no están presentes, así que se convierte por lo general en un niño muy atendido y esto los lleva a desarrollar una seguridad personal diferente a la de sus hermanos. La autoestima es mayor y también su relación con los padres tiende a tornarse mas abierta y directa. En algunas familias se puede observar que los mayores hablan de usted a los padres y el pequeño los tutea y se dirige a ellos con naturalidad y pide lo que necesita con más seguridad, lo que provoca que los padres den mas libertad y finalmente ofrezcan lo mejor de ellos a este hijo.


La madurez da a muchas parejas la ocasión de recuperar el tiempo que no pudieron dedicar a sus primeros hijos en donde su inmadures u otras circunstancias marcaron su estilo de crianza y de involucramiento afectivo. Esto, más que un cambio, es una cuestión de evolución vital en el cual los hijos que llegan en esta situación son ahora el centro de la vida para estas familias y parejas, después de años absorbidos en una rutina surge un cambio que afecta a todo el sistema familiar. Lo que verdaderamente marca el cambio y a veces da un, poco de miedo sobre todo en situaciones de inestabilidad o incertidumbre es pensar que hay alguien que depende absolutamente de ti y esto se prolongara varios años.


La idea de ser padre de nuevo, y que su bebé es casi mas como un nieto, algo que no deja de tener sus ventajas. "Cuando se es más joven, tienes ganas de hacer cosas para ti mismo, y un hijo se llegas a ver como un impedimento. Ahora se le puede dedicar todo tu tiempo libre con gusto y madures”.


La diferencia de edad, sin embargo, preocupa más a la mujer. "Yo tendré casi 60 años cuando mi hijo tenga, 20. Creo que podremos entendernos, pero a veces me pregunto si tendré la energía suficiente. Ser padre cuarentón no deja tiempo para envejecer".


La familia es un sistema en continuo cambio que dependiendo de su funcionalidad o de su disfuncionalidad, reaccionara hacia la presencia de este nuevo miembro. La sensación de pertenencia generada en nuestra familia de origen determina nuestra capacidad de integrarnos a nuestra cultura y conservarla en lo mas profundo de nuestro ser.



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