“La Paciencia lo alcanza todo”

“La paciencia es una virtud que se desarrolla durante la infancia y tiene que ver con la confianza en los recursos internos y en el mundo que nos rodea”.

La manera de vivir cada momento y disfrutarlo, se ha modificado por una actitud de que todo sea rápido y con el mínimo esfuerzo, así que aprendemos a mantener un conflicto continuo entre estar en el presente o vivir con ansiedad por estar pensando en lo que vendrá, o lo que esperamos que suceda, el estado emocional que se activa al tener nuestra mente en el futuro es la angustia, y la impaciencia.


Todos los días nos enfrentamos a rutinas y diferentes tipos de experiencias que pueden llegar a provocarnos enojo, frustración o impotencia. Queremos las cosas rápido, bien hechas y sin contratiempos. Lamentablemente no podemos “manejar” y “controlar” la vida, pero si podemos aprender a ver las cosas desde otro punto de vista, a través de la paciencia. Mas en una sociedad como la nuestra donde todo es incierto y caótico.


La paciencia es el valor que hace a las personas tolerar, comprender, padecer y soportar los problemas, los contratiempos y las adversidades con fortaleza, sin lamentarse; teniendo control sobre sus palabras y su conducta para actuar de manera adecuada a cada situación. No se debe confundir la paciencia con pasividad ante una situación problemática, o con un “no reaccionar” o aguantarse. La paciencia nos lleva aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Nada ganamos con la desesperación, antes de reaccionar debemos darnos tiempo para escuchar, razonar y en su momento actuar o dar nuestra opinión. La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Las personas que tienen paciencia saben esperar con calma a que las cosas sucedan ya que comprenden que hay situaciones que no dependen necesariamente de nosotros o están fuera de nuestro control y a las cuales hay que darles tiempo.


La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos de cada momento y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía. La paciencia nos ayuda en diferentes momentos de nuestra vida, además de ayudarnos a crecer como personas y mejorar nuestras relaciones interpersonales. La paciencia generalmente nos trae recompensas positivas: mantener y mejorar las relaciones con la pareja y los hijos, los compañeros de trabajo; tener amistades duraderas; obtener los resultados deseados, etc. La virtud de la paciencia nos ayuda a la adquisición de cualquier otra virtud. Las personas que desarrollan la paciencia se dan a sí mismas más opciones y mayor libertad de manejar más efectivamente cada situación que se presenta. Tener paciencia cambia nuestra perspectiva, porque nos ayuda a ver las situaciones bajo un ángulo positivo, evita bloquearnos ante los problemas o dejarnos llevar por un arranque emocional.


Algunos sencillos consejos que nos ayudarán a practicar la paciencia:


• Respiremos: cuando sentimos que todo empieza a salirse de control, dejemos ir nuestra impaciencia en un respiro profundo. Luego cuando ya nos sintamos más tranquilos concentrémonos en tratar de ver el lado positivo de la situación.


• Aprendamos a disfrutar de los “tiempos muertos”: estamos acostumbrados a hacer muchas cosas a la vez y no queremos dejar que se nos escape ningún segundo. Pero en ocasiones es bueno relajarse y apreciar los detalles simples de la vida en lugar de ver un tiempo muerto como tiempo perdido aprovechemos para pensar, organizarnos y tomar fuerzas para seguir adelante.


• Pensemos en consecuencias: cuando estemos a punto de perder la paciencia pensemos en consecuencias que nos puede traer un comportamiento impaciente: ¿qué va a pasar después? ¿Voy a afectar a alguien?, ¿realmente esa persona es culpable de lo que me pasa?, ¿así se va a solucionar la situación?, ¿cómo me voy a sentir después?, etc. Lo que pensamos determina en mucho el como nos sentimos.


• Establezcamos prioridades y límites: pongamos un límite de tiempo al uso diario de la computadora o la televisión, decidámonos a leer un buen libro o simplemente a tomarnos un corto tiempo a descansar, de forma que podamos reconectarnos con nuestros seres queridos y disfrutar un momento agradable en su compañía. Aprendamos a disfrutar de las recompensas de establecer límites.


El encontrar tiempo para todo sin dejarnos arrastrar por la ansiedad requiere de paciencia y disciplina. Las personas tenemos tiempo para lo que consideramos importante, reflexionemos sobre como utilizamos nuestro tiempo y podremos observar lo que consideramos mas importante en nuestras vidas.

Ser paciente es un logro que nos ofrece la vida y lo adquirimos por medio de un aprendizaje desde que somos pequeños, cuando no es así la vida nos envía a nuestros maestros de paciencia en la forma de compañeros de trabajo, nuestra pareja o hijos, muchas veces con nuestros familiares y amistades. Al aprender de ellos podemos incorporar esta virtud a nuestra personalidad y de esta manera acercarnos un poco mas a la felicidad que se logra al vivir en el ahora.

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