Paternidad Tardía Vs Paternidad Temprana

“La paternidad es un proceso muy complejo que está determinado por múltiples variables y su calidad no está establecida por la edad y si por la madures y calidad de la relación de los involucrados”

Ser padre es un proceso complejo y natural en la vida de los hombres, esta experiencia forma parte del ciclo vital personal y de pareja, y tiene su momento adecuado desde el punto de vista biológico, psicológico y social. Como parte de la evolución personal al desarrollarnos integralmente vamos construyendo estructuras internas que modifican nuestra personalidad y el sentido de la vida. Para un adolescente el logro de su identidad, el responder a las preguntas ¿Quién soy? Y ¿Qué quiero? Serán el núcleo y el sentido del comportamiento en esta etapa de vida que abarca de los 12 a los 22, y en algunos casos se está prolongando un poco más. Si una persona al atravesar por este periodo y en su proceso de búsqueda, debido a la falta de orientación, educación o experiencia, o tal vez respondiendo a alguna situación disfuncional en su familia de origen, o en otras por la presión social y la cultura. Se enfrenta a la paternidad sin haber resuelto su fase adolescente de búsqueda de identidad y no tener definido un sentido de vida en donde la capacidad de compromiso a largo plazo aun no es posible o apenas está iniciando. Lo pondrá en una situación desventajosa tanto para él como para el hijo que tendrá que criar y acompañar durante muchos años.


Un padre adolescente puede tener algunas capacidades biológicas que le permiten cuidar del pequeño, sin embargo psicológicamente no estará listo debido a que su estructuración de personalidad está comprometida con otros procesos como es el logro de su identidad. La capacidad de establecer compromisos a largo plazo como lo requiere la crianza de los hijos se lograra en la etapa de adulto joven donde la persona tiene definido quien es y que quiere en la vida y al encontrar una pareja con quien compartir este proyecto de vida podrá comprometerse a construir una familia y dedicar sus recursos a la crianza de sus hijos. La etapa en la que se dan las condiciones ideales para la paternidad es en el adulto joven cuando se ha logrado integrar una identidad con un compromiso y la joven pareja tiene definida una filosofía de vida, ha podido establecer un compromiso con una vocación o actividad laboral, además de fortalecer su relación unos años para dar origen a un espacio estable para la llegada de un hijo. Es una fase que surge como una necesidad de la pareja, no un accidente que no se planea. Actualmente esta etapa surge a rededor de los 26 a 34 años época en que se consolida una actividad laboral, y de pareja, así como una identidad madura y estable para iniciar el compromiso de ser padre.


Recordemos que el acompañar a un hijo desde su gestación hasta su independencia comprende un periodo de por lo menos 25 años, mismo que implica una interacción constante en el plano emocional, económico, biológico y social. De aquí que podamos plantear el final de los veintes como la etapa ideal para iniciar este proceso, además de contemplar que muchas veces vendrán otros hijos y se tendrá que iniciar este compromiso desde el principio con cada uno de ellos. De aquí surge la pregunta ¿Qué pasa con la paternidad cuando se tienen cuarenta y tantos o cincuenta y tantos, y se pretende iniciar con esta maravillosa posibilidad en un momento tal vez de mas estabilidad, madures y consciencia, y con una fortaleza biológica en deterioro paulatino?

El tener un hijo a esa edad enfrenta al cuidado de una criatura con una vitalidad maravillosa e impresionante, con un compromiso con la vida y el desarrollo continuo, en la edad madura no es tan fácil responder a las demandas físicas del bebe, debido a que se afectara el tiempo de sueño, y de trabajo la llegada de un bebe modifica la dinámica de la pareja de cualquier edad, tal vez en la edad avanzada no haya dificultad para la educación y acompañar al pequeño si se tiene un espíritu joven y flexibilidad para reorientar la vida y responder al estilo de vida que demandara el recién nacido de sus padres. Tener un hijo cambia la vida y las rutinas que se establecieron antes como diversiones, amistades, tiempo libre, etc. Por esto la llegada de un hijo debe planearse y la pareja dedicar un tiempo a la preparación, la paternidad surge como un valor que motivara a buscarlo y cobrara importancia sobre muchas otras cosas en la vida personal. Las actividades que la pareja o el hombre disfrutaban serán cambiadas por la posibilidad de verlo crecer y desarrollarse, así como el orgullo de compartir sus logros, como el primer paso, su primera palabra, la sonrisa de satisfacción al recibir algo, la necesidad de tener a su padre cerca.


Al tener un hijo se tiene una relación para toda la vida, es un compromiso con un pequeño que en un principio depende por entero de nosotros y que de nadie más depende la satisfacción de sus necesidades básicas y afectivas, será una relación cambiante y dinámica que requerirá de una gran capacidad de adaptación, para superar los retos que suponen apoyar a un infante en sus tareas escolares y proceso de socialización, así como apoyar a un adolescente en su proceso de búsqueda de identidad donde cuestionara la forma de pensar y hacer las cosas de su familia de origen, y la posibilidad de verlos alejarse para seguir sus sueños y sus primeros amores sabiendo que hemos contribuido a su desarrollo con nuestra presencia y estilo de ser padres.


Existen muchos motivos por los que algunos hombres deciden ser padres a edades tardías como la década de los cincuentas y aún mayores, desde el punto de vista biológico el hombre tiene la capacidad de engendrar mientras su función sexual permanezca activa y esto suele permanecer hasta su muerte en muchos casos, sin embargo estas decisiones pueden traer consecuencias de tipo psicológico que se deberían considerar, una de ellas es reflexionar que la paternidad requiere altas dosis de paciencia, comprensión , capacidad de juego con el pequeño, renuncia a múltiples intereses y compromisos para dedicar tiempo de calidad al hijo y por otro lado la parte positiva que plantearía que en estas edades avanzadas la tranquilidad y madures con la que se enfrentan los retos es diferente y la capacidad de compromiso es más consciente y se hace con mas madures.


Hay una frase muy interesante que nos dice; “las personas aprendemos a ser hijos al ser padres y aprendemos a ser padres cuando somos abuelos”.

La evolución humana se da atreves de la interacción con los otros y tanto los hijos como los padres podemos aprender mutuamente de el tiempo y las circunstancias que nos ofrece la vida.

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