Sexualidad de Pareja en la Enfermedad Física.

“Nuestra pareja nos permite satisfacer a través de la relación sexual nuestras necesidades más profundas de contacto afectivo, sin el sufrimiento que conlleva una enfermedad física es aumentado”.

La expresión sexual en la relación de pareja es un factor determinante para entender la dinámica y calidad del vínculo. Cada pareja tiene una conducta sexual diferente de acuerdo a su nivel de educación sexual, desarrollo psicológico, salud física y emocional, además de los factores culturales, sociales, estéticos, medio ambientales, antropológico y religiosos, todo esto contribuye en mayor o menor medida a construir el entorno en el que se despliega la actividad sexual de la pareja.


Una de las razones por las que necesitamos a nuestra pareja es el contacto afectivo, el cual es una de las necesidades básicas desde nuestro nacimiento y hasta nuestra muerte, sin el, el desarrollo de nuestra personalidad será afectado, y por consiguiente nuestra manera de relacionarnos, de dar y recibir afecto, y nuestra sexualidad.


La actividad sexual forma parte de la vida sana de una pareja, y esta no se realiza únicamente con fines reproductivos, es la dimensión afectiva y tierna, la comunicación no verbal, por medio del contacto corporal en la fusión de dos energías opuestas e iguales en la cual se manifiesta y re-confirma la esencia de la relación por medio del amor. Es esta dimensión la que debe predominar en la relación de pareja, el espacio de la pareja, su espacio sexual, su alimento afectivo, gracias a el cuidado de este, las parejas se mantienen intactas y en crecimiento. En los procesos de Terapia de Pareja se puede apreciar como el deterioro y la falta de cuidado del espacio de la pareja termina con esta. El tiempo que le dediquemos a fortalecer y conservar este espacio determinara la calidad de nuestra relación a lo largo del tiempo.


En la dinámica de la relación de pareja se da una especie de danza entre la cercanía y la distancia, las personas conservamos durante toda nuestra vida necesidades profundas de fusión y separación con nuestros seres queridos pues ellos son nuestra fuente de afecto. Requerimos de la unión, y también buscamos la individuación, el desarrollo de la libertad, la autonomía, y una conexión personal con el mundo en el que nos desenvolvemos. Ambas necesidades son fundamentales para nuestro equilibrio psicológico y a su vez satisfacerlas durante nuestro desarrollo nos enfrenta a muchísimas dificultades de relación, lo cual determina nuestro esquema interno al intimar o separarnos de quien amamos o necesitamos afectivamente, y esto incluye la conducta sexual. El temor a ser rechazados, abandonados o fusionados marca una pauta que se refleja en esa danza, el estilo de interactuar en pareja.


A diferencia de lo que indican los estereotipos socioculturales, las parejas con uno de sus miembros padeciendo alguna enfermedad física degenerativa suelen tener y necesitar más encuentros sexuales de lo que se piensa comúnmente.


Evidentemente, el sexo cambia a medida que la enfermedad degenerativa avanza, sin embargo esto no significa que se deba renunciar totalmente a este espacio de comunión de la pareja.


Son numerosas las enfermedades y afecciones que alteran la fisiología de la relación sexual. Por ejemplo los trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple suelen producir disfunción eréctil en el varón y anorgasmia en la mujer. Las lesiones medulares originan perdida de la sensibilidad en los genitales, y algunas de las opciones que pueden tener para mantener una vida sexualmente activa son el sexo oral, masaje erótico y los abrazos y caricias, la sexualidad no es únicamente la actividad coital. Las dificultades de erección son comunes en diabéticos y alcohólicos, así como anorgasmia en las mujeres con estos padecimientos. Otros problemas pueden ir íntimamente unidas a la ansiedad ante el desempeño sexual, lo que limita el goce sexual. Los ataques cardiacos, el cáncer de mama y de próstata, infecciones en el área genital, etc.


El funcionamiento hormonal es otro factor que determina nuestro deseo y funcionamiento sexual y este cambia a lo largo de la vida, cada etapa de la vida sexual de una pareja ofrece sus posibilidades únicas en el ámbito de la pasión y la ternura.


Cada nueva experiencia, incluyendo la enfermedad, nos ofrece la oportunidad de profundizar en la relación sí somos capaces de superar las dificultades y tensiones que se presentan como parte inherente de la vida en pareja.


En todos estos padecimientos la pareja puede estar en condiciones de aprender y asimilar las nociones básicas necesarias para mantenerse activos sexualmente y seguir alimentando este espacio de relación que es necesario durante toda la vida. El medico que atiende a estas personas es el indicado para informar y educar a la pareja sobre su nuevo estilo de vida. Últimamente gracias a el desarrollo de la investigación en sexualidad humana, muchos mitos están siendo descartados, y se tiene una mejor comprensión de que la disminución generada por una enfermedad física no le impide a la persona tener deseos y necesidades sexuales, además de tener información sobre una gama de expresiones sexuales, incluso cuando esta insuficiencia física altera parcialmente el desempeño sexual.


El amor maduro trasciende las dificultades y ayuda enormemente en el proceso de sanación, somos cuerpo, mente y espíritu, en alguno de estos niveles la esencia de la unión en pareja permanece intacta a pesar de la enfermedad y su desenlace.

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